BOLETÍN DE PRENSA.
LA CDH Y LOS DERECHOS HUMANOS EN PUEBLA.
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29 de junio de 2008
El 29 de julio de 2005, cuando fue el electo por el Congreso del Estado Manuel Cándido Flores Mendoza como Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla (CDH), en su discurso ante el congreso dejó una cosa en claro, que no sabía nada sobre Derechos Humanos. Esa elección también dejó en claro otra cosa, que los diputados de aquella legislatura desconocía la función de la CDH o no les interesaba, bastaba con llamar candidato de unidad al compañero de banca de Mario Marín, todo en medio de negociaciones y reuniones por demás opacas. Estamos a casi tres años de ese día. ¿Algo ha cambiado?
Que Cándido Flores Mendoza sigua presidiendo la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla. ¿Para qué? Tal vez el Congreso del Estado, con José Othón Bailleres Carriles, presidente de la Gran Comisión, y con Carolina O’Farril Tapia, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, quieran agregar tres años a la educación en Derechos Humanos de Flores Mendoza, porque en tres años no parece haber aprendido nada de lo que desconocía al inicio de su gestión. Lo que sí va quedando claro es que esta legislatura es igualmente ignorante que aquella de 2005 en el tema de los Derechos Humanos y de la función y utilidad de la CDH.
La designación que el Congreso haga de cualquier funcionario, debe ser un acto público que siga un procedimiento de evaluación y que permita a la sociedad exponer sus posturas y evidencias, sin embargo, la diputada O’Farril ya dejó muy en claro que la reelección o la elección del presidente de la CDH está en manos de Mario Marín, del mismísimo Gober Precioso, sí, el de los coscorrones, y que el Congeso Local simplemente hará un performance nuevamente para que la elección sea legal y parezca ser una decisión autónoma de los diputados. Si la ley es omisa, arréglenla, para eso son legisladores, si le toca al Congreso decidir, la Comisión de Derechos Humanos del legislativo existe para tratar los asuntos de esa materia, para eso es una comisión. Pero sabemos que en Puebla los legisladores no legislan, recitan la línea que les dictan desde Casa Aguayo.
Como Nodo de Derechos Humanos consideramos inexistente en los hechos a la CDH y al a Comisión de Derechos Humanos del Congreso Local. Defender y promover los Derechos Humanos es un trabajo que por su misma naturaleza va a contracorriente del poder, se trata de denunciar a la autoridad cuando abusa, cuando actúa en contra de la dignidad de personas o colectividades, ellos no lo hacen. Nos queda claro que las instituciones oficiales de Derechos Humanos funcionan como mecanismos para proteger y lavar la imagen de personas tan deplorables como el Gober Precioso, no para buscar que la justicia llegue a sus víctimas, para acallar el descontento y la rabia, no para buscar salidas dignas a los conflictos. Por lo tanto no nos importa si el Congreso Local reelige a Manuel Cándido Flores Mendoza como presidente de la CDH o si deciden elegir a alguien más, porque sabemos que a quién elijan será por su sumisión, por su incompetencia, para tener una CDH inoperante que permita que Puebla siga siendo el paraíso de la impunidad, el edén de todos los demonios, los que ingenuos aun creen que sus perversiones pueden permanecer ocultas e impunes por siempre.
Como Nodo de Derechos Humanos seguiremos trabajando como lo hemos hecho, sin la CDH, porque ahí solo hemos ido a perder el tiempo y a constatar una y otra vez su inutilidad. El que la CDH no exista en los hechos con un panorama tan oscuro en materia de Derechos Humanos en Puebla, con la intervención del Ejército en la vida civil, con cacicazgos que permanecen con sangre y protegidos por las autoridades, con la lógica del despojo como una política pública, nos obliga a trabajar más duro que nunca, nos obliga a luchar contra una corriente cada vez más fuerte, contra una impunidad cada vez mayor. Así lo estamos haciendo, así lo haremos junto con otras organizaciones e instituciones de Derechos Humanos de Puebla, México y del Mundo, y si en algún momento la CDH cambiara y quisiera integrarse a este trabajo, los escucharemos y evaluaremos sus propuestas con seriedad, pero si no, no.
Tal vez logren dejar a la CDH completamente inoperante, como pretenden y han pretendido desde hace mucho, pero eso no va a acallar la denuncia, al contrario, eso nos obliga a hacer que la denuncia se escuche aún más fuerte. Se les olvida que los Derechos Humanos no son una oficina, no son una comisión, son la última puerta que toca la rabia antes de estallar, son la defensa de la dignidad.